 Daniel Conde. Considero que ya es hora de que alguien trate de una vez cierta temática punzante, siempre desde el respeto y haciendo uso de la divina libertad de expresión. Para todo aquel que se sienta identificado con la crítica que expongo a continuación, decirles que me alegro de que así sea, pues al menos, de su casa para dentro, reconocen lo que son. Basta ya de mafias frustradas que no tienen nada mejor que hacer que camuflarse y sentarse tras su aparatito, atacando sin saber de la misa la mitad, de manera totalmente subjetiva y con argumentos de preescolar. Comprendo que hay personas que no dan para más, y que de alguna manera necesitan verse respaldados por otros de su mismo palo, que ni siquiera saben de qué palo se trata, pues hoy es uno y mañana es otro, según les convenga. ¿Miento? Sabemos que no, me permito el lujo de incluiros, además de que vuestro palo queda desnudo fuera de las pantallas, cosa que parece que obviáis.
Basta ya de la mala idea, de la gente que dispara por la boca, de los entendidos del tema cofrade en general, que ni se imaginan el esfuerzo, la ilusión y la dedicación que tantas y tantas personas vuelcan sobre sus hermandades, bandas, etc. No imaginan el daño que pueden llegar a hacer, y más cuando se palpa la cobardía que les lleva a no dar la cara, lo cual es una manera medieval de evitar contraataques. Yo, músico de la calle sin conservatorio, acepto y elaboro críticas de todo tipo; pero seamos coherentes a la hora de hablar…si no tienes capacidad para tratar un tema con objetividad, sencillez y desde el corazón, sobras en este mundillo en el cual te encanta verte involucrado, de una manera algo triste, donde ante todo debería primar la fe, la dedicación y el cariño. Basta ya de los correveidiles que pinchan donde pueden para influir en la manera de actuar y de pensar de ciertos colectivos. A buen entendedor, pocas palabras bastan. Gracias a Dios, hoy día todavía quedan hermandades ejemplares con personalidad, que miran solamente el tirar “palante” con su gente como buenamente pueden. A juicio del pueblo pueden hacerlo mejor o peor, para gustos los colores, pero no deja de ser algo para quitarse el sombrero. Sois de lo poquito decente que queda hoy en día en la Semana Santa (desde el centro o Triana, hasta los barrios más alejados y humildes). Y sigo…ahora centrándome en el ámbito musical. |